miércoles, 30 de enero de 2013

HIJOS





A punto como estoy de dar a luz a mi tercer hijo llevo unos días adentrándome más intensamente en el misterio de la vida y la maternidad; en intentar comprender qué es eso de ser madre; en tratar de reconciliar mi yo hija con mi yo madre; mi yo niña, con sus rasguños y cicatrices, con mi yo adulta, de quien se espera que sea sostenedora y nutridora de tres criaturas.  Cada hijo me sobrecoge más que el anterior y me hace asomarme a una realidad insondable que no puedo abarcar.  Ese ser para el otro que depende de nosotros pero no es nuestro; ese ir dando la vida poco a poco; ese desgastarse en el acompañamiento diario con todas sus mieles y sinsabores; ese sembrar-confiar-esperar... Como dice Dolores Gª Guzmán, ese "multivivir" del que no podemos escapar ya nunca.


En medio de este carrusel de emociones traigo a mis manos y a mi vida el conocido texto de Kahlil Gibran, El Profeta, sobre los hijos:



Tus hijos no son tus hijos.
Son hijos e hijas de la vida
deseosa de sí misma.
No vienen de ti, sino a través de ti
y aunque estén contigo
no te pertenecen.
Puedes darles tu amor,
pero no tus pensamientos, pues
ellos tienen sus propios pensamientos.
Puedes abrigar sus cuerpos,
pero no sus almas, porque ellas
viven en la casa del mañana,
que no puedes visitar
ni siquiera en sueños.
Puedes esforzarte en ser como ellos,
pero no procures hacerlos semejantes a ti
porque la vida no retrocede,
ni se detiene en el ayer.
Tú eres el arco del cual tus hijos
son lanzados como flechas vivas .
Deja que la inclinación
en tu mano de arquero
sea para la felicidad.

"EL PROFETA"
Kahlil Gibran




miércoles, 9 de enero de 2013

JORNADAS SOBRE APEGO Y RESILIENCIA INFANTIL



José Luis, el autor del blog Buenos tratos, me envía la convocatoria de unas Jornadas sobre Apego y Resiliencia Infantil que se celebrarán en marzo en San Sebastián, con motivo del quinto aniversario de su blog.  Para muchos de nosotros, José Luis y su espacio Buenos tratos es una referencia en cuanto a adopción, acogimiento, trauma y apego se refiere, y un gran recurso a la hora de comprender el impacto de las vivencias de la primera infancia en los niños y de conocer herramientas para poder ayudarles.

Os copio unas palabras del propio José Luis y os pego el enlace a buenostratos.com para que podáis conocer en detalle el programa de estas Jornadas: 

"En estas I Conversaciones sobre Apego y Resiliencia Infantil quiero dar a conocer al público en general y a profesores, profesionales, familias (biológicas, acogedoras, adoptivas) en particular, la importancia del apego, cuáles son sus trastornos, cómo detectarlos y los tratamientos y apoyos educativos que los niños que los padecen deben de tener. Nos centraremos en la población de niños que pueden presentar alteraciones en el apego con más probabilidad, como lo son los que están bajo el paraguas del sistema de protección (acogimiento residencial, familiar, adopción…)

Pretendo también exponer el concepto de resiliencia, esto es, cómo fomentar en los niños y adolescentes la capacidad de crecer y rehacerse desde la adversidad. Niños que con un apoyo concreto y continuado por parte de adultos significativos a lo largo de su desarrollo alcanzan procesos resilientes, siendo capaces de sobreponerse a la fatalidad de la desgracia.

En estas Conversaciones deseo lo que su nombre indica: conversar, intercambiar, interactuar… con todos los participantes que queráis tomar parte en ellas. También quiero compartir con vosotros los conocimientos de profesionales con años de experiencia en el trabajo con niños y adolescentes con trastornos del apego, debatir con ellos en la mesa redonda y transmitir vivencias resilientes en el ámbito educativo, psicoterapéutico y deportivo."
 

Espero que sean todo un éxito.


miércoles, 2 de enero de 2013

NUEVO LIBRO SOBRE TERAPIA DEL MOVIMIENTO RÍTMICO



Tengo en mis manos el libro “TERAPIA DEL MOVIMIENTO RÍTMICO. Movimientos que curan”, escrito por el Dr. Harald Blomberg. Me lo acaba de entregar personalmente Eva Rodríguez hace unos días, y es el primer ejemplar que se difunde. O sea, está recién salido del horno. Este libro es la traducción al español del libro homónimo sueco escrito por Harald Blomberg (“Rörelser som Heal”, 2008) médico psiquiatra que lleva más de veinticinco años de práctica de la terapia del movimiento rítmico tanto con niños con TDAH, dislexia y dificultades de aprendizaje, como con pacientes del espectro autista y enfermos psiquiátricos, obteniendo grandes resultados.

El Dr. Blomberg, a quien tengo el privilegio de conocer personalmente, ha ido incorporando a lo largo de los años diferentes ejercicios para ayudar a niños y adultos con dificultades e imparte cursos de formación sobre TMR en distintos países del mundo, tanto en Europa como en América, Australia y Asia. En España su representante es Eva Rodríguez -con quien me une un sincero afecto- que para mí es, además de terapeuta, maestra, compañera y hada madrina.

Os copio la contraportada del libro porque creo que es muy ilustrativa de su contenido:

“Cada vez hay más niños con problemas de atención, hiperactividad e impulsividad; se les conoce como TDAH. La mayoría de estos niños están tratados con estimulantes centrales como Ritalín y Concerta. Estas drogas son muy adictivas y en algunos casos tienen efectos secundarios. A veces el efecto calmante es inmediato pero los estudios a largo plazo han demostrado que no hay efectos positivos ni en el aprendizaje ni en el comportamiento.

En este libro, el Dr. Harald Blomberg explica por qué estos movimientos rítmicos sencillos, también conocidos como “Rhythmic Movement Training” o “Terapia del Movimiento Rítmico” (TMR), son un tratamiento más eficaz y potente que la medicación.”

Escrito en un lenguaje asequible que conjuga con gran equilibrio lo científico y lo divulgativo, constituye una herramienta imprescindible en el acercamiento al mundo de los reflejos primitivos y el desarrollo cerebral infantil.  Podéis conseguirlo en la siguiente dirección: material@reflejosprimitivos.es


Feliz Año Nuevo.


miércoles, 19 de diciembre de 2012

LOS REYES MAGOS




 
Todos los años por estas fechas suelo escuchar con mucha frecuencia frases cuasi apocalípticas proferidas por padres, abuelos, profesores y adultos varios en los que, ante un mal comportamiento de los niños, se les advierte de que se van a quedar “sin Reyes”. Suelen ser comentarios de este tipo:

  • Como sigas así, no te van a echar nada los Reyes.
  • ¡¡Uy!! Como se enteren los Reyes de que te metes el dedo en la nariz no te traen nada.
  • Otro numerito como éste y te va a traer regalos quien yo te diga.
  • Los Reyes lo ven todo y saben que te estás portando mal y te van a traer carbón.
  • …

Digo yo...  Como adultos que somos, ¿no podemos recurrir a otra estrategia para manejar las relaciones con nuestros hijos? Porque, por una parte, ¿de verdad que, por mucha rabieta o mucho dedo en la nariz, no les van a traer nada los Reyes? Y por otra, ¿cómo nos sentiríamos nosotros si nos dijera nuestro jefe “como se entere el Director General, este año se queda Vd. sin vacaciones”? Lo sentiríamos arbitrario, injusto e injustificado y en cualquier caso, pensaríamos que ante diferencias de opinión respecto a nuestro trabajo siempre puede haber otro tipo de medidas a tomar.

Nuestros hijos se pasan meses esperando que vengan los Reyes... Son niños, nosotros les hemos introducido en el mundo mágico de sus majestades de Oriente sin que ellos lo pidieran y resulta injusto que, ante comportamientos propios de su edad, decidamos amenazarles con algo tan importante para ellos y a lo que, en cierto sentido, tienen derecho como niños que son. Creo que existen otras maneras de guiar el comportamiento de nuestros hijos más allá de recurrir a una amenaza tan fácil e irreal como que los Reyes no le van a traer regalos.

Si queremos que maduren, seamos nosotros mismos maduros.  Comportémonos como adultos permitiendo que ellos sigan siendo niños.


Nota: Por cierto que, ahora que van a venir los Reyes, me permito recomendaros el proyecto de Yolanda quien, con su buen hacer, os podrá ayudar con todo aquello que necesitéis para vuestro bebé. A ella, así como a Olga, Verónica, Jessica, Claudelys y las demás mamás de las clases de Estimulación, les debo un enorme Gracias por el detallazo que han tenido conmigo.


miércoles, 12 de diciembre de 2012

TERTULIA VIRTUAL FAMILIA Y ADOPCIÓN

 

¿Te apuntas a la tertulia virtual?

El día 14 de Diciembre tenemos la oportunidad de charlar con las autoras de dos artículos de máximo interés de nuestra revista Familia y Adopción:

Adopción, Hiperactividad y Metilfenidato

Tu hijo no para un segundo, no es capaz de trabajar, es hiperactivo, no atiende, no obedece. No sé lo que es: problemas de atención, hiperactividad o autismo...¡lo que sea!, ¡no lo sé!, pero a tu hijo le pasa algo.

Rosa Mª Fernández García es Profesora Titular de Universidad. Departamento de Psicología. Área Psicobiología Universidade da Coruña (UDC)

¿Y si jugamos más para aprender mejor?

Es mucho lo que podemos realizar desde la familia para favorecer un adecuado desarrollo neuropsicológico de nuestros hijos, que les ayude en la organización de sus cabecitas y en la adquisición de los aprendizajes.

Beatriz González Luna
es Orientadora y Mediadora Familiar Especialista en Neuropsicología y Educación

Reserva ahora tu plaza para participar, ya que el aforo virtual para asistir a este webinar donde podrás hacer preguntas o plantear tu caso a nuestro especialista, es limitado.

Requisitos: Conexión a Internet
Altavoces y micrófono
Hora / Lugar:
Desde el ordenador de tu casa.
Viernes 14 de diciembre, de 22h a 24h
Si vas a acceder desde fuera de España, consulta este link para saber la hora de tu país.

Precio:
Acceso gratuito
Envía tu nombre y dirección de correo y el mismo día del webinar, recibirás la clave además de las instrucciones de acceso.

Plazas limitadas
Rogamos confirméis vuestra asistencia enviando nombre y apellidos.


domingo, 25 de noviembre de 2012

NIÑOS QUE NO APRENDEN



Una consulta muy habitual -y mucho entre familias adoptivas- es que los niños no aprenden de las consecuencias o de los castigos.  Los papás suelen manifestar cosas como ésta:
   
–        Le castigamos y no sabe por qué
–        Por mucho que nos enfademos, parece que no nos toma en serio
–        Sabe cuáles son las consecuencias porque se lo hemos repetido mil veces, pero parece que se le olvida
–        No aprende de los castigos ni de las consecuencias
–        Parece que quiere que le castiguemos, porque una y otra vez hace lo mismo
–        Vive en el aquí y ahora, no hay ni pasado ni futuro
–        Es incapaz de darse cuenta de que si hace tal o cual cosa, va a haber consecuencias
–        Ya no se acuerda de lo que pasó ayer, ni de lo que hizo ni de que estuvo castigada
–        No se sabe poner en el lugar del otro ni ver por qué a su hermano le molesta que haga eso

Junto con eso suelen presentarse dificultades emocionales y a veces cognitivas.  Son niños que parecen no responder a las habituales pautas de modificación de conducta (refuerzos, consecuencias) y se les califica de desafiantes, desobedientes, retadores.  Niños que, cuando se sienten amenazados, estallan de ira o bien se quedan congelados o bien se desmoronan y se vienen abajo.  En cualquier caso los padres se encuentran desconcertados y no saben -y es comprensible- cómo manejar la situación.

Normalmente, ante un niño que presenta estos rasgos y más cuando detrás hay una familia que se ocupa y se preocupa del crío, de querer ayudar y no sólo de querer adiestrar, nos encontramos con algún tipo de inmadurez en su sistema nervioso que no permite que el niño se regule de otra manera.  Me explico:

Ya hemos hablado alguna vez de que nuestro cerebro tiene tres pisos.  El de más abajo, el tronco del encéfalo, lo compartimos con los reptiles.  El del medio, el sistema límbico, con los mamíferos.  El de más arriba, el córtex, es el propio de los homínidos.  Toda la maduración neurológica tiene que darse de abajo arriba; sin embargo, cuando en los pisos de abajo hay lagunas, los síntomas siempre los vamos a ver arriba, en forma de dificultades de aprendizaje o de comportamiento. 

A menos que tengamos una gran madurez, en situaciones de estrés siempre van a tomar el control del cerebro los pisos de abajo y a responder conforme a su programa propio.  Cuando un niño se siente inseguro o amenazado (sea de la manera que sea), la parte de su cerebro que normalmente va a tomar el mando de la situación es el tronco del encéfalo.  Este tronco del encéfalo dirige respuestas automáticas (los reflejos primarios, por ejemplo) como mecanismo de supervivencia; hemos dicho anteriormente que es un nivel compartido con los reptiles (también se le conoce como cerebro reptiliano) y los reptiles ni sienten ni aprenden; ni tienen capacidad emocional -por ejemplo, no cuidan a sus crías, incluso a veces se las comen- ni estructura que permita un almacenamiento en la memoria ni un aprendizaje -el hipocampo, sede de la memoria, se encuentra en el segundo piso-.  Los reptiles viven en el aquí y el ahora: ni el pasado ni el futuro existen, sólo existe el presente y la pura supervivencia.  Los reptiles funcionan a base de estímulo-respuesta de manera inmediata y automática, sin archivar en su memoria aprendizaje de ningún tipo, sin conectarlo con lo emocional, sin asociar acción y consecuencias, sin capacidad para anticiparse y prever el enojo de los padres o el castigo. 

Por lo tanto, en situaciones de estrés no hay aprendizaje, sólo supervivencia.  Por eso hay niños que cuando se descontrolan son incapaces de recordar que tal o cual conducta conlleva unas consecuencias, que ayer estuvieron castigados o que el castigo de ahora obedece a algo que han hecho.  Y por lo mismo, cuando se les regaña o castiga no entienden el porqué ni son capaces de incorporarlo como un aprendizaje que les permita mejorar su conducta.

La solución no es fácil pero pasaría primero, por entender por qué los niños se comportan como lo hacen (no es por maldad, es porque no pueden hacer otra cosa); segundo, por reducir al mínimo todos los factores que puedan causar estrés -incluidos gritos, amenazas, castigos, comparaciones, reproches etc.- y aumentar los que generan seguridad, afecto y contención –mucha presencia de los padres, juegos compartidos, contacto físico, más casa y menos extraescolares etc.- y tercero, en el caso de que veamos que aún así los niños no evolucionan como se espera, contemplar la posibilidad de realizar un programa estimulación que permita madurar ciertas áreas cerebrales de abajo arriba para que el niño no esté a merced de respuestas que no puede controlar sino que cada vez sea más capaz de regularse por sí mismo.


jueves, 8 de noviembre de 2012

LA AUTOESTIMA DE LOS HIJOS: EL ELOGIO


Una de las actividades de mi trabajo profesional, con la que -dicho sea de paso- disfruto muchísimo, es la escuela de padres. Durante estas semanas estoy yendo a un colegio en las afueras de Madrid en el que tengo un grupo que es una joya: son quince mamás motivadas, implicadas y muy participativas que comparten, confrontan, cuestionan, reflexionan y trabajan acerca de diversos temas relacionados con la dinámica familiar. En estas dos últimas semanas hemos hablado sobre la comunicación en la familia y sobre la autoestima de los hijos. Como veo que sus bolis y sus cabezas echan humo y que tanto ellas como yo, a pesar de estirar las dos horas que tenemos, nos quedamos con la sensación de que nos falta tiempo, he decidido dedicar algunas entradas a completar los temas que trabajamos. Así que mamás de la Escuela de Padres, ¡va por ustedes!


Un arma de doble filo

El elogio constituye una poderosa arma para favorecer la autoestima de los niños. Pero puede ser un arma de doble filo, si no lo utilizamos de la manera adecuada. Si nuestros elogios son excesivamente generales, exagerados o están envenenados, pueden surtir el efecto contrario.

Me explico: Si un niño viene a enseñarnos su dibujo y le decimos “muy bien, muy bonito”, es posible que el niño se sienta evaluado o que incluso perciba que lo decimos de manera automática sin habernos tomado el tiempo ni la molestia de analizar el resultado de su esfuerzo. A veces, incluso, puede pensar que lo decimos para que se vuelva a ir por donde ha venido.

En cuanto al elogio exagerado, si ante este mismo caso le decimos “¡qué dibujo tan increíble, eres el mejor pintor del mundo!”, puede pensar que en su clase hay niños que dibujan mucho mejor, que lo decimos con segundas o puede provocar una negativa (“el mejor pintor del mundo, ¡si lo he hecho deprisa y corriendo!”)

Por lo que respecta al elogio envenenado, me refiero a cuando utilizamos un piropo para lanzar una pulla, por ejemplo “¡qué bonito dibujo! ¡ya podías esmerarte igual en recoger la habitación...!”


El elogio efectivo

Así que, teniendo en cuenta que la comunicación es la única manera que tenemos de transmitir a los hijos lo que sentimos y pensamos sobre ellos, y de que el elogio supone una inestimable herramienta para potenciar su autoestima siempre que la utilicemos de una manera adecuada, vamos a dar algunas pistas sobre cómo elogiar:

  • Describe lo que ves, con cierto entusiasmo y estimación.
  • Expresa cómo te sientes.
  • Pon palabras a lo que puede experimentar el niño.


Ejemplo: Llega nuestro hijo con un dibujo y, ante el Picasso en ciernes exclamamos: “Veo que has hecho un montón de círculos de diferentes colores, unos más grandes y otros más pequeños... Además, has combinado varios colores. Me encanta el dibujo, me resulta muy alegre. Imagino que te ha llevado un rato hacerlo”.

Otro ejemplo: Vemos que nuestra hija preadolescente, poco amante del orden en su habitación, se ha hecho la cama. Lejos de soltar una ironía, sería mucho más efectivo decir algo de este tipo: “Veo que te has hecho la cama, cosa que me alegra mucho y te agradezco, aunque supongo que te habrá costado tu esfuerzo”.


¿Cuál es la ventaja de este tipo de elogio? Por una parte, los niños no se sienten evaluados (lo han hecho bien, mal, bonito, feo, lo cual puede significarles que son buenos, malos, regulares...). Por otra, reciben el mensaje de que nos tomamos tiempo suficiente como para analizar su trabajo y su esfuerzo, es decir, que ellos y lo que ellos hacen, nos interesa. Con esto lo que conseguimos el devolverles un feedback más o menos objetivo de su acción y que sean ellos mismos quienes valoren su trabajo y “se elogien” a sí mismos: Si soy capaz de hacer algo valioso es porque yo mismo soy alguien valioso. Por último, será un fuerte estímulo para repetir lo que está bien, incluso para mejorar. Este aspecto es tan importante que, a veces, cuando nos enseñan algo que no acaba de estar bien realizado, el hecho de fijarnos en lo positivo y señalarlo, actúa como indicador y aliciente para que corrijan lo que está mal sin necesidad de decírselo. En el ejemplo de la cama, si añadimos un “veo que por esta parte, además, no tiene ni una arruga, con lo difícil que es conseguir eso”, seguramente la próxima vez se esfuerce en no dejar ninguna arruga ni por esa parte ni por ninguna otra. Pero ¡ojo!, vuelvo a recordar que no puede haber ningún atisbo de ironía ni de segundas intenciones porque el efecto, entonces, sería el contrario.


El elogio siempre ha de ser sincero y entusiasta pero sin sobreactuar (los niños lo captan al vuelo). Si además, con tacto y discrección, lo comentamos con otro adulto en un momento en el que los niños nos puedan escuchar, el impacto que tendrá en ellos será mucho más potente. Por ejemplo, cuando veamos a nuestra pareja, podemos decirle “Me he llevado un alegrón enorme cuando he visto que esta mañana Lucía se ha hecho la cama” o “no sabes qué dibujo ha hecho Pedro, lleno de colores, me ha encantado”.


Si cada día intentamos utilizar esta estrategia con nuestros hijos, aunque sea una sola vez, iremos viendo cómo su actitud y su autoestima mejoran considerablemente.