¡BIENVENID@! En este blog encontrarás reflexiones acerca de la crianza y educación de los hijos, así como sugerencias prácticas para que la labor educativa sea más eficaz y sencilla. Te invito a dejar tus comentarios, así como a plantear dudas y sugerencias.
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martes, 27 de septiembre de 2016
Taller ¿CÓMO APRENDEN LOS NIÑOS?
Próximo taller
Destinado a todos aquellos que quieran...
- ...conocer cómo se desarrolla el cerebro del bebé desde la gestación y a lo largo de la infancia y adolescencia
- ...entender qué sucede en el cerebro de un niño con dificultades de aprendizaje o comportamiento
- ...descubrir la conexión neurológica entre emoción-movimiento-aprendizaje-relación
- ...aprender herramientas para poder acompañar a los niños de una manera eficaz
Más información: educaraloshijos@gmail.com / 678071574
Os esperamos
sábado, 7 de mayo de 2016
TALLER "¿CÓMO APRENDEN LOS NIÑOS? CONOCE EL DESARROLLO NEUROLÓGICO"
Para
que nuestra labor educadora como madres, padres y acompañantes de
los niños sea fructífera es importante conocer cómo se desarrolla
el cerebro en las distintas etapas y cuáles son los estímulos
necesarios para favorecer una adecuada maduración emocional, motriz,
cognitiva y social.
El
ciclo de talleres “NEUROCIENCIA Y EDUCACIÓN” ofrece la
formación necesaria para conocer las bases neurológicas del
desarrollo infantil y facilita a padres y educadores recursos y
herramientas prácticas para potenciar la maduración cerebral desde
el respeto a los procesos individuales, tanto en el ámbito
preventivo como ante la aparición de dificultades.
En esta sesión titulada “¿Cómo
aprenden los niños? Conocer el desarrollo neuropsicológico para
educar con eficacia” comprenderemos por qué los
primeros años de vida suponen el momento más decisivo en el
desarrollo neurológico de la persona, tanto en su aspecto afectivo,
como cognitivo, motriz y relacional. Todo lo que ocurra en este
momento dejará una importante huella en la persona para toda la
vida. Conoceremos cómo es el desarrollo del cerebro
desde la vida intrauterina y a lo largo de la infancia,la
importancia del movimiento y la multisensorialidad para la maduración
de las bases neuropsicológicas
y
cómo las emociones condicionan toda nuestra conducta y nuestros
aprendizajes. Podremos
entender qué ocurre en el cerebro de un niño con dificultades de
atención, aprendizaje o comportamiento con independencia de su edad,
cómo ayudarle y cómo prevenir dichas dificultades desde la primera
infancia.
Más información educaraloshijos@gmail.com / 678 07 15 74
¡Os espero!
martes, 17 de noviembre de 2015
NEUROCIENCIA Y EDUCACIÓN

Tras el éxito y el buen ambiente de la primera sesión en la que hablamos de cómo se organiza el cerebro desde la vida intrauterina para procesar las emociones y hacer posibles los aprendizajes, nos enfocamos en la siguiente sesión sobre TDAH y Dificultades de Aprendizaje:
2.- “Dificultades de aprendizaje y TDAH: Estrategias para familias y educadores” (Domingo, 13 de diciembre)
La prevalencia de niños que presentan dificultades para prestar atención o para controlar sus impulsos -y que en muchas ocasiones son diagnosticados de TDAH- se sitúa en torno al 10% de la población. Pero ¿qué ocurre en el cerebro de un niño o niña que presenta dificultades para aprender, para pararse cuando es necesario o para mantener la atención y concentración? Conocer ycomprender los mecanismos neuropsicológicos que subyacen a estas cuestiones es crucial para quefamilias y educadores puedan ofrecer la ayuda necesaria.
Y aquí va un resumen de cada una de las sesiones que faltan:
3.- “Educación Infantil: construir las bases de una personalidad equilibrada” (Sábado, 9 de enero)
Los primeros años de vida son cruciales para una correcta organización neurológica. Si en la primera de las sesiones se abordó cómo se desarrolla el cerebro desde el momento de la gestación y a lo largo de la infancia, en ésta conoceremos qué tipo de actividades y recursos podemos ofrecer a los niños en esta etapa clave de sus vidas para que puedan llegar a ser personas equilibradas tanto a nivel emocional como motriz, cognitivo y social, desarrollando plenamente todo su potencial.
4.- “Adopción y Escuela: impacto del abandono en el aprendizaje y el comportamiento” (Sábado, 13 de febrero)
El número de niños que adoptados o acogidos que se presentan en las aulas es cada vez mayor y es frecuente que presenten ciertos desajustes con respecto a sus compañeros. Puesto que los primeros años de vida representan un momento decisivo para la organización cerebral, aquellos niños cuya infancia ha atravesado circunstancias complicadas pueden manifestar desórdenes en su conducta y ritmo de aprendizaje. Conocer el impacto que el abandono ha tenido en sus desarrollo neuropsicológico es fundamental para saber cómo tratarles y cómo prestarles una ayuda eficaz.
5.- “Alumnxs con altas capacidades: cómo identificarlos y cómo tratarlos” (Sábado, 12 de marzo)
Se estima que entre un 1 y un 3% de los niños en edad escolar presenta altas capacidades; sin embargo, un elevado grupo de los mismos está sin diagnosticar y en torno a un 50% de ellos presenta fracaso escolar. La realidad es que los niños de altas capacidades raramente responden al estereotipo que tenemos de ellos. ¿Cómo detectar a aquellos niños que presentan una capacidad intelectual superior a la media? ¿Cómo son, qué sienten y qué piensan los niños superdotados? ¿Cómo ayudarles a desarrollar su potencial? En esta sesión abordaremos éstas y otras cuestiones de interés para familias y educadores.
Aquellos que estéis interesados estáis a tiempo de inscribiros. Para los que se perdieron la primera sesión y quieran recuperarla pueden hacerlo hablando con Noémi.
¡OS ESPERAMOS!
INFORMACIÓN E INSCRIPCIONES:
events@madridactiveschool.org
678 07 15 74
sábado, 20 de septiembre de 2014
JORNADA ADOPCIÓN Y ESCUELA
El próximo sábado 27 de septiembre tendrá lugar en el Caixa Fórum de Madrid una Jornada con el nombre de Adopción y Escuela y en la que servidora tiene el honor de participar con una ponencia titulada "Neuropsicología en Menores procedentes de Adopción". Participarán también Marga Muñiz ("Cuando los niños no vienen de París") y Sara Jonquera, directora del Centro de Atención Temprana Aytona,además del Presidente de CORA.
"Ante el inicio del nuevo curso
escolar las familias y los profesionales de la enseñanza afrontamos con
ilusión el nuevo reto educativo que tendrán que vivir nuestros menores
procedentes de adopción.
Conocer la huella que el abandono, el maltrato o la falta de estimulación ha dejado en su psique nos permitirá comprender mejor sus capacidades y aptitudes. Si además podemos adquirir destrezas, pautas y guiños educativos para mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje en el contexto familiar y de aula estaremos en condiciones óptimas de disfrutar del avance educativo que les depara el nuevo curso."
Para aquellos que estéis interesados podéis inscribiros poniéndoos en contacto con María Zapata en el teléfono 675 91 88 50.
Habrá servicio de guardería para mayores de 2 años.
¡OS ESPERAMOS!
miércoles, 23 de abril de 2014
NEUROPSICOLOGÍA DEL ABANDONO Y EL MALTRATO INFANTIL
Os comparto que recientemente se ha
publicado en Hilo Rojo Ediciones un libro escrito en colaboración
por quince autores -entre los que tengo el honor de encontrarme-
llamado “Neuropsicología del abandono y el maltrato infantil”.
En él se describe el impacto que tiene en el cerebro en desarrollo
de los niños la falta de cuidados adecuados en la primera infancia y
cuáles son sus consecuencias a nivel emocional, cognitivo y social.
Creo que puede ser un recurso muy
interesante para todos aquellos profesionales que trabajáis en el
ámbito de atención a la infancia (maestros, profesores,
orientadores, educadores, pediatras... -¡qué decir de aquellos que
estéis en el sistema de protección de menores!-), así como para
aquellos que lleváis a cabo intervenciones terapéuticas con niños
que en sus biografías guardan importantes arañazos y para familias
adoptivas o acogedoras.
Os pego la sinopsis porque creo que es
muy ilustrativa:
¿Por qué mi hijo tarda tanto en
leer?¿Por qué las tablas de multiplicar van y vienen en su
memoria?¿ Tiene esto algo que ver con su adopción?
Quizás con su adopción no, pero sí con su historia previa, aquella que le llevó a ser adoptado.
Durante los primeros años de vida de un recién nacido, el contacto íntimo entre madre e hijo es fundamental para el desarrollo físico, psicológico y neurológico del bebé. Somos una especie altricial, lo que significa que ese contacto con un cuidador principal se convierte en una necesidad para el desarrollo óptimo del sistema nervioso.
Pero cuando estos cuidados faltan, cuando el niño vive sin la presencia de una figura central que lo atienda, el cerebro de ese bebé se adapta a la situación para poder sobrevivir. Estas adaptaciones promueven la supervivencia a corto plazo, pero pueden perjudicar gravemente la capacidad de aprendizaje del niño en el futuro.
Te
invitamos a compartir y descargar el primer capítulo del libro aquí:
https://byeink.com/b/WM
¿Quieres que te enviemos la versión impresa del libro?
Másinformación
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miércoles, 2 de enero de 2013
NUEVO LIBRO SOBRE TERAPIA DEL MOVIMIENTO RÍTMICO
Tengo en mis manos el
libro “TERAPIA DEL MOVIMIENTO RÍTMICO. Movimientos que curan”,
escrito por el Dr. Harald Blomberg. Me lo acaba de entregar
personalmente Eva Rodríguez hace unos días, y es el primer ejemplar
que se difunde. O sea, está recién salido del horno. Este libro
es la traducción al español del libro homónimo sueco escrito por
Harald Blomberg (“Rörelser som Heal”, 2008) médico psiquiatra
que lleva más de veinticinco años de práctica de la terapia del
movimiento rítmico tanto con niños con TDAH, dislexia y
dificultades de aprendizaje, como con pacientes del espectro autista
y enfermos psiquiátricos, obteniendo grandes resultados.
El Dr. Blomberg, a quien
tengo el privilegio de conocer personalmente, ha ido incorporando a
lo largo de los años diferentes ejercicios para ayudar a niños y
adultos con dificultades e imparte cursos de formación sobre TMR en
distintos países del mundo, tanto en Europa como en América,
Australia y Asia. En España su representante es Eva Rodríguez -con
quien me une un sincero afecto- que para mí es, además de
terapeuta, maestra, compañera y hada madrina.
Os copio la contraportada
del libro porque creo que es muy ilustrativa de su contenido:
“Cada vez hay más
niños con problemas de atención, hiperactividad e impulsividad; se
les conoce como TDAH. La mayoría de estos niños están tratados
con estimulantes centrales como Ritalín y Concerta. Estas drogas
son muy adictivas y en algunos casos tienen efectos secundarios. A
veces el efecto calmante es inmediato pero los estudios a largo plazo
han demostrado que no hay efectos positivos ni en el aprendizaje ni
en el comportamiento.
En este libro, el Dr.
Harald Blomberg explica por qué estos movimientos rítmicos
sencillos, también conocidos como “Rhythmic Movement Training” o
“Terapia del Movimiento Rítmico” (TMR), son un tratamiento más
eficaz y potente que la medicación.”
Escrito
en un lenguaje asequible que conjuga con gran equilibrio lo
científico y lo divulgativo, constituye una herramienta
imprescindible en el acercamiento al mundo de los reflejos primitivos
y el desarrollo cerebral infantil. Podéis conseguirlo en la siguiente dirección: material@reflejosprimitivos.es
Feliz
Año Nuevo.
miércoles, 19 de diciembre de 2012
LOS REYES MAGOS
Todos los años por estas
fechas suelo escuchar con mucha frecuencia frases cuasi apocalípticas
proferidas por padres, abuelos, profesores y adultos varios en los
que, ante un mal comportamiento de los niños, se les advierte de que
se van a quedar “sin Reyes”. Suelen ser comentarios de este
tipo:
- Como sigas así, no te van a echar nada los Reyes.
- ¡¡Uy!! Como se enteren los Reyes de que te metes el dedo en la nariz no te traen nada.
- Otro numerito como éste y te va a traer regalos quien yo te diga.
- Los Reyes lo ven todo y saben que te estás portando mal y te van a traer carbón.
- …
Digo yo... Como adultos
que somos, ¿no podemos recurrir a otra estrategia para manejar las
relaciones con nuestros hijos? Porque, por una parte, ¿de verdad
que, por mucha rabieta o mucho dedo en la nariz, no les van a traer
nada los Reyes? Y por otra, ¿cómo nos sentiríamos nosotros si nos
dijera nuestro jefe “como se entere el Director General, este año
se queda Vd. sin vacaciones”? Lo sentiríamos arbitrario, injusto
e injustificado y en cualquier caso, pensaríamos que ante
diferencias de opinión respecto a nuestro trabajo siempre puede
haber otro tipo de medidas a tomar.
Nuestros hijos se pasan
meses esperando que vengan los Reyes... Son niños, nosotros les
hemos introducido en el mundo mágico de sus majestades de Oriente
sin que ellos lo pidieran y resulta injusto que, ante comportamientos
propios de su edad, decidamos amenazarles con algo tan importante para ellos y a
lo que, en cierto sentido, tienen derecho como niños que son. Creo
que existen otras maneras de guiar el comportamiento de nuestros
hijos más allá de recurrir a una amenaza tan fácil e irreal como
que los Reyes no le van a traer regalos.
Si queremos que maduren, seamos nosotros mismos maduros. Comportémonos como
adultos permitiendo que ellos sigan siendo
niños.
Nota: Por cierto que,
ahora que van a venir los Reyes, me permito recomendaros el proyecto de Yolanda quien, con su buen hacer, os podrá ayudar con
todo aquello que necesitéis para vuestro bebé. A ella, así como a
Olga, Verónica, Jessica, Claudelys y las demás mamás de las clases
de Estimulación, les debo un enorme Gracias por el detallazo que han
tenido conmigo.
domingo, 25 de noviembre de 2012
NIÑOS QUE NO APRENDEN
Una
consulta muy habitual -y mucho entre familias adoptivas- es que los niños no
aprenden de las consecuencias o de los castigos. Los papás suelen manifestar cosas como ésta:
–
Le castigamos y no sabe por qué
–
Por mucho que nos enfademos, parece que no nos
toma en serio
–
Sabe cuáles son las consecuencias porque se lo
hemos repetido mil veces, pero parece que se le olvida
–
No aprende de los castigos ni de las consecuencias
–
Parece que quiere que le castiguemos, porque una
y otra vez hace lo mismo
–
Vive en el aquí y ahora, no hay ni pasado ni
futuro
–
Es incapaz de darse cuenta de que si hace tal o
cual cosa, va a haber consecuencias
–
Ya no se acuerda de lo que pasó ayer, ni de lo
que hizo ni de que estuvo castigada
–
No se sabe poner en el lugar del otro ni ver por
qué a su hermano le molesta que haga eso
Junto
con eso suelen presentarse dificultades emocionales y a veces cognitivas. Son niños que parecen no responder a las
habituales pautas de modificación de conducta (refuerzos, consecuencias) y se
les califica de desafiantes, desobedientes, retadores. Niños que, cuando se sienten amenazados,
estallan de ira o bien se quedan congelados o bien se desmoronan y se vienen
abajo. En cualquier caso los padres se
encuentran desconcertados y no saben -y es comprensible- cómo manejar la
situación.
Normalmente,
ante un niño que presenta estos rasgos y más cuando detrás hay una familia que
se ocupa y se preocupa del crío, de querer ayudar y no sólo de querer
adiestrar, nos encontramos con algún tipo de inmadurez en su sistema nervioso
que no permite que el niño se regule de otra manera. Me explico:
Ya
hemos hablado alguna vez de que nuestro cerebro tiene tres pisos. El de más abajo, el tronco del encéfalo, lo
compartimos con los reptiles. El del
medio, el sistema límbico, con los mamíferos.
El de más arriba, el córtex, es el propio de los homínidos. Toda la maduración neurológica tiene que
darse de abajo arriba; sin embargo, cuando en los pisos de abajo hay lagunas,
los síntomas siempre los vamos a ver arriba, en forma de dificultades de
aprendizaje o de comportamiento.
A
menos que tengamos una gran madurez, en situaciones de estrés siempre van a
tomar el control del cerebro los pisos de abajo y a responder conforme a su
programa propio. Cuando un niño se
siente inseguro o amenazado (sea de la manera que sea), la parte de su cerebro
que normalmente va a tomar el mando de la situación es el tronco del
encéfalo. Este tronco del encéfalo
dirige respuestas automáticas (los reflejos primarios, por ejemplo) como
mecanismo de supervivencia; hemos dicho anteriormente que es un nivel
compartido con los reptiles (también se le conoce como cerebro reptiliano) y
los reptiles ni sienten ni aprenden; ni tienen capacidad emocional -por
ejemplo, no cuidan a sus crías, incluso a veces se las comen- ni estructura que
permita un almacenamiento en la memoria ni un aprendizaje -el hipocampo, sede
de la memoria, se encuentra en el segundo piso-. Los reptiles viven en el aquí y el ahora: ni
el pasado ni el futuro existen, sólo existe el presente y la pura
supervivencia. Los reptiles funcionan a
base de estímulo-respuesta de manera inmediata y automática, sin archivar en su
memoria aprendizaje de ningún tipo, sin conectarlo con lo emocional, sin
asociar acción y consecuencias, sin capacidad para anticiparse y prever el
enojo de los padres o el castigo.
Por
lo tanto, en situaciones de estrés no hay aprendizaje, sólo supervivencia. Por eso hay niños que cuando se descontrolan
son incapaces de recordar que tal o cual conducta conlleva unas consecuencias,
que ayer estuvieron castigados o que el castigo de ahora obedece a algo que han
hecho. Y por lo mismo, cuando se les
regaña o castiga no entienden el porqué ni son capaces de incorporarlo como un
aprendizaje que les permita mejorar su conducta.
La
solución no es fácil pero pasaría primero, por entender por qué los niños se
comportan como lo hacen (no es por maldad, es porque no pueden hacer otra
cosa); segundo, por reducir al mínimo todos los factores que puedan causar
estrés -incluidos gritos, amenazas, castigos, comparaciones, reproches etc.- y
aumentar los que generan seguridad, afecto y contención –mucha presencia de los
padres, juegos compartidos, contacto físico, más casa y menos extraescolares
etc.- y tercero, en el caso de que veamos que aún así los niños no evolucionan
como se espera, contemplar la posibilidad de realizar un programa estimulación
que permita madurar ciertas áreas cerebrales de abajo arriba para que el niño
no esté a merced de respuestas que no puede controlar sino que cada vez sea más
capaz de regularse por sí mismo.
jueves, 8 de noviembre de 2012
LA AUTOESTIMA DE LOS HIJOS: EL ELOGIO
Una de las actividades de
mi trabajo profesional, con la que -dicho sea de paso- disfruto
muchísimo, es la escuela de padres. Durante estas semanas estoy
yendo a un colegio en las afueras de Madrid en el que tengo un grupo
que es una joya: son quince mamás motivadas, implicadas y muy
participativas que comparten, confrontan, cuestionan, reflexionan y
trabajan acerca de diversos temas relacionados con la dinámica
familiar. En estas dos últimas semanas hemos hablado sobre la
comunicación en la familia y sobre la autoestima de los hijos. Como
veo que sus bolis y sus cabezas echan humo y que tanto ellas como yo,
a pesar de estirar las dos horas que tenemos, nos quedamos con la
sensación de que nos falta tiempo, he decidido dedicar algunas
entradas a completar los temas que trabajamos. Así que mamás de la
Escuela de Padres, ¡va por ustedes!
Un arma de doble filo
El
elogio constituye una poderosa arma para favorecer la autoestima de
los niños. Pero puede ser un arma de doble filo, si no lo
utilizamos de la manera adecuada. Si nuestros elogios son
excesivamente generales, exagerados o están envenenados, pueden
surtir el efecto contrario.
Me
explico: Si un niño viene a enseñarnos su dibujo y le decimos “muy
bien, muy bonito”, es posible que el niño se sienta evaluado o que
incluso perciba que lo decimos de manera automática sin habernos
tomado el tiempo ni la molestia de analizar el resultado de su
esfuerzo. A veces, incluso, puede pensar que lo decimos para que se
vuelva a ir por donde ha venido.
En
cuanto al elogio exagerado, si ante este mismo caso le decimos “¡qué
dibujo tan increíble, eres el mejor pintor del mundo!”, puede
pensar que en su clase hay niños que dibujan mucho mejor, que lo
decimos con segundas o puede provocar una negativa (“el mejor
pintor del mundo, ¡si lo he hecho deprisa y corriendo!”)
Por
lo que respecta al elogio envenenado, me refiero a cuando utilizamos
un piropo para lanzar una pulla, por ejemplo “¡qué bonito dibujo!
¡ya podías esmerarte igual en recoger la habitación...!”
El elogio efectivo
Así que, teniendo en
cuenta que la comunicación es la única manera que tenemos de
transmitir a los hijos lo que sentimos y pensamos sobre ellos, y de
que el elogio supone una inestimable herramienta para potenciar su
autoestima siempre que la utilicemos de una manera adecuada, vamos a
dar algunas pistas sobre cómo elogiar:
- Describe lo que ves, con cierto entusiasmo y estimación.
- Expresa cómo te sientes.
- Pon palabras a lo que puede experimentar el niño.
Ejemplo: Llega nuestro
hijo con un dibujo y, ante el Picasso en ciernes exclamamos: “Veo
que has hecho un montón de círculos de diferentes colores, unos más
grandes y otros más pequeños... Además, has combinado varios
colores. Me encanta el dibujo, me resulta muy alegre. Imagino que
te ha llevado un rato hacerlo”.
Otro ejemplo: Vemos que
nuestra hija preadolescente, poco amante del orden en su habitación,
se ha hecho la cama. Lejos de soltar una ironía, sería mucho más
efectivo decir algo de este tipo: “Veo que te has hecho la cama,
cosa que me alegra mucho y te agradezco, aunque supongo que te habrá
costado tu esfuerzo”.
¿Cuál es la ventaja de
este tipo de elogio? Por una parte, los niños no se sienten
evaluados (lo han hecho bien, mal, bonito, feo, lo cual puede
significarles que son buenos, malos, regulares...). Por otra,
reciben el mensaje de que nos tomamos tiempo suficiente como para
analizar su trabajo y su esfuerzo, es decir, que ellos y lo que ellos
hacen, nos interesa. Con esto lo que conseguimos el devolverles un
feedback más o menos objetivo de su acción y que sean ellos mismos
quienes valoren su trabajo y “se elogien” a sí mismos: Si soy
capaz de hacer algo valioso es porque yo mismo soy alguien valioso.
Por último, será un fuerte estímulo para repetir lo que está
bien, incluso para mejorar. Este aspecto es tan importante que, a
veces, cuando nos enseñan algo que no acaba de estar bien realizado,
el hecho de fijarnos en lo positivo y señalarlo, actúa como
indicador y aliciente para que corrijan lo que está mal sin
necesidad de decírselo. En el ejemplo de la cama, si añadimos un
“veo que por esta parte, además, no tiene ni una arruga, con lo
difícil que es conseguir eso”, seguramente la próxima vez se
esfuerce en no dejar ninguna arruga ni por esa parte ni por ninguna
otra. Pero ¡ojo!, vuelvo a recordar que no puede haber ningún
atisbo de ironía ni de segundas intenciones porque el efecto,
entonces, sería el contrario.
El elogio siempre ha de
ser sincero y entusiasta pero sin sobreactuar (los niños lo captan
al vuelo). Si además, con tacto y discrección, lo comentamos con
otro adulto en un momento en el que los niños nos puedan escuchar,
el impacto que tendrá en ellos será mucho más potente. Por
ejemplo, cuando veamos a nuestra pareja, podemos decirle “Me he
llevado un alegrón enorme cuando he visto que esta mañana Lucía se
ha hecho la cama” o “no sabes qué dibujo ha hecho Pedro, lleno
de colores, me ha encantado”.
Si cada día intentamos
utilizar esta estrategia con nuestros hijos, aunque sea una sola vez,
iremos viendo cómo su actitud y su autoestima mejoran
considerablemente.
lunes, 15 de octubre de 2012
¡FUERA ETIQUETAS!
Mi muy apreciada Rosina Uriarte, en su blog Estimulación Temprana y Desarrollo Infantil, nos ofrece esta interesante entrada, en consonancia con nuestra última publicación sobre el TDAH. Gracias, Rosina, por dejarnos compartirlo.
Cada día más y más niños están recibiendo un diagnóstico que en la mayoría de los casos, le acompañará toda la vida.
Porque quienes ponen los diagnósticos a nuestros hijos nos advierten de
que estos "nombres" hacen referencia a trastornos "crónicos".
Muchas veces ocurre que un niño obtiene varios diagnósticos. Que los
diagnósticos se solapan y comparten síntomas. Ocurre también que
dependiendo del profesional que evalúa al niño, éste puede salir de la
consulta con unas siglas u otras (TDA-H, TEA, TGD, TEL
...). Los diagnósticos no excluyen síntomas de otros diagnósticos y se
aplica el mismo a niños muy diferentes unos de otros.
El diagnóstico al fin y al cabo no tiene
tanta relevancia. Porque sólo nos habla del síntoma más evidente en un niño con
dificultades.
Por esto debemos darle al diagnóstico sólo la importancia que
tiene: de cara a saber cómos solucionar el problema. Lo que ocurre es que muchas
veces el diagnóstico nos lleva a la medicación y poco más (especialmente en el
caso del TDA-H). No nos lleva a la solución real de lo que nos preocupa.
Las madres y padres conocemos bien a los niños, sabemos por lo que están pasando,
independientemente del nombre que le pongan los profesionales. Pero necesitamos
conocer bien el problema desde el punto de vista del desarrollo del niño para
saber cómo trabajarlo.
Cuando los profesionales nos dicen que los trastornos son crónicos, en
realidad lo que quieren decir es que "ellos" NO tienen la solución al
trastorno.
Sin embargo, los profesionales expertos en desarrollo infantil que
trabajan con nuestros hijos buscando la solución al problema, no colocan
siglas ni ponen nombres. Se centran en conocer bien el trastorno para
saber cómo atajarlo en la medida en que sea posible.
La vía del diagnóstico y las etiquetas nos lleva a la "cronicidad" y a
la medicación que "tapa" síntomas mientras dura su efecto (sin mencionar
los posibles efectos secundarios negativos).
Lo que realmente nos interesa es solucionar los problemas de forma definitiva. Sin nombres. Sin catalogar a nuestros hijos. Viéndoles como los niños y los jóvenes que son, luchando siempre a su lado por lograr su felicidad y la nuestra.
Lo que realmente nos interesa es solucionar los problemas de forma definitiva. Sin nombres. Sin catalogar a nuestros hijos. Viéndoles como los niños y los jóvenes que son, luchando siempre a su lado por lograr su felicidad y la nuestra.
Rosina Uriarte
lunes, 4 de junio de 2012
¿NIÑOS INTELIGENTES?
La verdad es que todos deseamos que nuestros hijos sean listos pero, ¿qué sucede cuando “se pasan de listos”, es decir, cuando sus capacidades -ya sea dentro o fuera de la sobredotación- están por encima de la media de su entorno y ellos, conscientes de esa circunstancia, se sienten mejores que los demás?. ¿Cómo ayudarles a vivir su capacidad de forma positiva sin que ello le genere dificultades a nivel social?
- Comprenderles: los niños muy inteligentes se sienten diferentes y ello puede hacerles sentir incomprendidos y solos. Es preciso entender que su comportamiento a veces extraño, puede deberse a este sentimiento de incomprensión.
- Valorar lo positivo: es un error no valorarles “para que no se lo crean”. Ellos, lejos de “creérselo” ya saben que son muy inteligentes y como todos, para ser felices y tener una buena autoestima, necesitan sentirse aceptados y valorados.
- Afrontar con naturalidad sus logros y fracasos: a veces caemos en transmitirles sorpresa e incluso decepción, cuando no logran algo y decimos cosas del tipo “pero con lo bien que se te da ¿cómo no sabes hacerlo?”, lo cual les hace sentir incompetentes y fracasados.
- Enseñarles a descubrir sus talentos y sus limitaciones, en sí mismos y en los demás: todos tenemos nuestros puntos fuertes y débiles y necesitamos aceptar unos y otros como parte de la vida. Enseñarles que los demás también tienen cosas buenas o pueden destacar en ciertos aspectos les ayuda a vivir con sencillez su capacidad.
- Fomentar que vivan su capacidad como servicio a los otros: cuando vean que un niño no sabe algo, en lugar de ridiculizarlo o alardear, pueden enseñarle cómo se hace o ayudarle a que lo aprenda. Ello les hace sentir valiosos porque su capacidad sirve para que otro se sienta mejor, lo cual es una riquísima fuente de crecimiento personal y lejos de fomentar rechazo, favorece la aceptación por parte de los otros.
¿Tenéis
vosotros alguna experiencia de este tipo con vuestros hijos?
domingo, 6 de mayo de 2012
ADOPCIÓN Y APRENDIZAJE
A continuación reproduzco un artículo sobre ADOPCIÓN Y APRENDIZAJE que he tenido el gusto y el honor de publicar en el primer número de la REVISTA FAMILIA Y ADOPCIÓN. Habrá partes que os suenen puesto que algunos fragmentos ya han sido
publicados en este blog. Éste que acompaño es el texto íntegro. Para quienes no lo conozcáis, el INSTITUTO FAMILIA Y ADOPCIÓN es una entidad integrada por profesionales de distintos ramos -a quienes les une en su mayoría el hecho de ser padres o hijos adoptivos-, cuyo objetivo es el de asesorar y apoyar a las familias adoptivas en sus diferentes necesidades. Para acceder a la totalidad de la revista, podéis hacer clic aquí. Creo que es una publicación de gran interés para familias adoptivas y os animo a todos a conocerla.
*******
¿Qué son las
dificultades de aprendizaje?
Por dificultades de
aprendizaje entendemos un grupo
heterogéneo de alteraciones que constituyen un obstáculo
para que el niño, cuya capacidad intelectual se encuentra dentro de
los parámetros de la normalidad, consiga la adquisición de las
habilidades, destrezas y conocimientos necesarios para afrontar con
éxito los retos escolares.
Así nos encontramos con
niños que, a pesar de saberse las letras tienen dificultades para
conseguir leer o para hacerlo con fluidez, muestran una escasa
comprensión lectora, segmentan mal las palabras (juntan o separan
incorrectamente), no entienden los conceptos de unidades y decenas,
tienen despistes en la aritmética combinando sumas y restas en una
misma operación, se muestran incapaces de aprehender conceptos
abstractos, confunden el uso de los contrarios, de los adjetivos, de
los verbos, de las preposiciones, no consiguen dominar las
coordenadas espacio-temporales (delante, detrás, hoy, ayer, mañana,
días, meses, años, estaciones...), se les olvida inexplicablemente
lo aprendido y un largo etcétera que seguro que bulle en estos
momentos en la cabeza de muchos lectores.
¿Todos los niños
adoptados tienen dificultades de aprendizaje?
Las dificultades de
aprendizaje tienen mucho que ver, como explicaremos a continuación,
con la estructuración del cerebro. Esta estructuración se adquiere
desde el periodo prenatal y se extiende, aproximadamente, hasta los
seis años de edad. Todo lo que haya ocurrido en ese tiempo va a
influir en la configuración de la mente para aprender, por lo que
las circunstancias que haya vivido cada niño van a condicionar su
forma de aprender y la aparición, o no, de dificultades de
aprendizaje. En general, no obstante, podemos afirmar que niños que
han vivido abandono, institucionalización o cualquier tipo de malos
tratos (incluyo aquí los de tipo afectivo-emocional) sufrirán en
mayor o menor medida las consecuencias de esa privación en su
primera infancia que se traducirán, entre otros aspectos, en
dificultades de aprendizaje.
¿Cómo se organiza el
cerebro para aprender?
Imaginemos que nuestro
cerebro es una biblioteca. Cuando nacemos, nos dejan un edificio
entero para que lo acondicionemos, hagamos todas las obras que sean
necesarias y dispongamos de todos los recursos para echar a andar una
biblioteca. Nos dan tres años. En ese plazo, podemos hacer
maravillas. Grandes ventanales, claraboyas, mesas y sillas,
estanterías por doquier, rincones de estudio, de consulta, salas
para niños... ¡una cafetería! El día que nos traen los libros,
cada uno tiene su lugar que hemos estado cuidadosamente preparando.
No hay más que agarrarlo y llevarlo a su estante correspondiente,
anotándolo en el fichero informático de última generación que nos
han instalado. Así, cuando alguien desee consultarlo, lo
encontraremos a la mayor brevedad y la persona tendrá un montón de
espacios para disfrutar de su lectura y sacar lo mejor de él. Todo
está organizado, etiquetado, claramente indicado.
Ahora imaginemos otro
caso: nos dejan un edificio entero y nos dicen que mañana nos traen
varios camiones de libros para que lo hagamos funcionar como una
biblioteca. ¿Os imagináis el caos? Un edificio sucio, oscuro, sin
acondicionar, sin salas preparadas, sin mesas, sillas, ni
ventanales... ¡sin estanterías! Tal y como nos dijeron nos
descargan camiones y camiones de libros que se van amontonando por el
suelo para nuestra desesperación. ¡Imaginaos cómo nos tiemblan
las piernas cada vez que viene alguien a pedir un libro! ¿Alguien,
de verdad, piensa que esas dos bibliotecas pueden rendir igual?
El hecho de que esta
última biblioteca no funcione como se espera, ¿significa que somos
malos bibliotecarios? Evidentemente no. ¿Es que no tenemos
capacidad para gestionar adecuadamente una biblioteca con la misma
eficiencia que otros? No tiene porqué. ¿Es que somos más lentos
o tenemos otro ritmo? No necesariamente. Lo que ocurre es que el
punto de partida es radicalmente distinto. La relación entre tiempo
de preparación y recursos en uno y otro caso, es incomparable, por
lo que resulta de todo punto injusto comparar, valga la redundancia,
el rendimiento de ambas como si las condiciones primeras hubieran
sido iguales.
Este desajuste entre
tiempo y oportunidades para organizar el cerebro para aprender, es lo
que sucede en las cabecitas de muchos niños que sufren las llamadas
“dificultades de aprendizaje” . No es que no tengan capacidad,
es que no han disfrutado de los recursos necesarios para prepararse.
Un cerebro con tres
pisos
Nuestro
cerebro tiene tres pisos, uno encima del otro. El de más abajo, el
más primitivo, se llama tronco del encéfalo y lo compartimos con
los peces y los reptiles. Regula las funciones de supervivencia
(respirar, comer, dormir, atacar, huir) que tienen mucho que ver con
lo instintivo. El del medio, el sistema límbico -compartido con
otros mamíferos-, es la sede del mundo emocional. Por último, el
neocórtex o corteza superior, es donde se realizan las funciones de
la llamada “inteligencia”: hablar, entender, leer, escribir,
realizar operaciones matemáticas, desarrollar el razonamiento
lógico, elaborar el pensamiento abstracto, interpretar música,
crear obras artísticas, poner en marcha la investigación etc.
Utilizando
una metáfora, si nuestro cerebro fuera una casa, resulta claro que
si el piso 1 y el piso 2 no están bien cimentados, el piso 3 no
podrá sostenerse bien. Es decir, si el tronco del encéfalo y el
sistema límbico no están lo suficientemente maduros, no se puede
desarrollar de modo adecuado el neocórtex. Esos cimientos de los
pisos inferiores, del tronco del encéfalo y el sistema límbico, se
ponen en los primeros meses y años de vida a través de la
estimulación y el movimiento de los bebés. Aquellos niños que han
vivido una serie de privaciones no pueden tener los pisos primero y
segundo en condiciones de soportar un tercer piso. Así pues, si
queremos ayudar a los niños a superar sus dificultades de
aprendizaje, los esfuerzos deben ir dirigidos a reforzar los pisos de
abajo pues, mientras no pongamos las baldosas que faltan, los
conocimientos que lleguen al tercer piso (todos
los contenidos escolares),
se seguirán cayendo al vacío -y por eso, misteriosamente, aprenden
algo muy bien y al día siguiente ¡ha desaparecido!-.
El
andamiaje inicial
Cuando
venimos al mundo lo hacemos en unas condiciones de inmadurez y
vulnerabilidad nada comparables a otras especies. Debido al tamaño
de nuestro cerebro y a la estrecha pelvis de nuestras madres por el
hecho de caminar erguidas, nacemos antes de tiempo y necesitamos
meses para “acabarnos”. Para valernos en ese tiempo, la
naturaleza nos ha dado un pack de supervivencia llamado “reflejos
primarios”. Estos reflejos son movimientos involuntarios que
generan una serie de reacciones en nuestro cerebro para permitirnos
sobrevivir en un mundo en el que no tenemos ni idea de qué hacer.
Por ejemplo, el reflejo tónico asimétrico del cuello que es aquél
por el que los bebés extienden el brazo y la pierna cuando giran la
cabeza -como aún no tienen control sobre la respiración, su cuerpo
necesita que sus vías aéreas, nariz y boca, se encuentren el camino
despejado y así, cuando el bebé gira la cabeza, extiende el brazo
para no quitarse el aire-. Bueno, pues estos reflejos, a medida que
vamos madurando y conociendo mejor el entorno, se hacen innecesarios
y van siendo sustituidos por respuestas voluntarias más maduras,
regidas por otros centros cerebrales más sofisticados.
Y he
aquí un gran descubrimiento. Aquellos niños que no han tenido un
entorno normalizado en esos primeros meses y años, no han podido
llegar a prescindir de esos reflejos primarios y por lo tanto, no han
podido desarrollar completamente respuestas más maduras, con la
consiguiente falta de maduración de otras regiones cerebrales
superiores. Así nos encontramos con niños que con 7 años
presentan vestigios de reflejos que tendrían que haber desaparecido
en los primeros meses de vida. Y esa presencia bloquea el desarrollo
de los pisos de arriba del cerebro. Diversas investigaciones han
establecido las correspondencias entre los reflejos primarios
aberrantes y las dificultades de aprendizaje.
Frente
a esto, se han puesto en marcha distintas terapias que lo que buscan
es “recrear” los estímulos que tiene el bebé y que le permiten
madurar esas áreas subcorticales del cerebro e integrar los
reflejos, para aplicarlas a niños mayores. Sally Goddard y Peter
Blythe lo hacen en Inglaterra, Doman y discípulos en Estados Unidos
y Harald Bloomberg en Suecia y otros países de Europa.
Los sentidos: nuestras
ventanas hacia el mundo
Junto con eso, el funcionamiento de los sistemas auditivo, visual y
vestibular debe de ser impecable para poder enfrentarse con éxito a
los aprendizajes escolares. Y aquí quiero hacer una precisión: no
se trata sólo de oír dentro de los umbrales normales de audición.
Es imprescindible que el oído esté “bien sintonizado” en todas
las frecuencias para poder discriminar los sonidos del lenguaje. Con
respecto a la vista, no es suficiente con ver bien o con llevar
gafas, si es el caso. Es necesario que nuestra cabeza interprete
correctamente la información visual. Por su parte, la lateralidad
tiene que estar establecida antes de entrar a la etapa de educación
primaria y problemas de organización lateral tales como
ambidextrismo, lateralidad sin definir o lateralidad cruzada han de
solucionarse para que se puedan desarrollar aprendizajes como la
lectura, la escritura, las matemáticas o la orientación
espacio-temporal.
¿Qué se puede hacer?
Hasta
aquí hemos expuesto una somera explicación de las causas de las
dificultades de aprendizaje. Sin embargo, no podemos quedarnos sólo
en saber por qué se producen. Es fundamental conocer qué se puede
hacer para solucionar los problemas de aprendizaje desde el origen
mismo de sus causas y no sólo desde los síntomas que presentan.
Si
bien el abanico de terapias es grande y excede el objetivo de este
artículo, no podemos dejar de hacer mención a las siguientes:
- Terapia de Movimiento Rítmico y reflejos primitivos.
- Terapia de Integración Sensorial.
- Entrenamiento Visual y Auditivo.
- Programas de reeducación de la lateralidad.
- Programa de desarrollo neuromotor y táctil.
En
cualquier caso, será necesario que un especialista en la materia
valore las dificultades específicas y determine un programa
personalizado de intervención neuropsicológica para la superación
de los problemas de aprendizaje. Requiere tiempo y perseverancia,
pero los resultados merecen la pena.
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