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lunes, 16 de marzo de 2015

¿¿¿DEBERES??? Change.org

 




A raíz del último post de Teresa he conocido esta iniciativa para pedir al Ministerio de Educación una racionalización de los deberes, vía change.org.

Si quieres conocerla, pincha aquí. 

EDITO incluyendo mi opinión sobre el tema:

La cuestión de los deberes es, en muchos casos, una auténtica barbaridad... reflejo de la neurosis en la que vivimos en esta sociedad. Seguimos con un sistema educativo prusiano y decimonónico pero con niños nacidos ya en el siglo XXI; con maestros que tienen que dar cinco asignaturas distintas en diferentes cursos bajo el único criterio de tener o no acreditación para impartir asignaturas en inglés; con editoriales que cada vez inventan más materiales para que los niños carguen las mochilas y llenen las tardes; con equipos directivos que no se plantean que se puede educar de otra manera; con profesores desmotivados cuya única explicación al bajo rendimiento es que los niños son muy desobedientes y vagos; con padres obsesionados por que los hijos alcancen la excelencia académica como si eso fuera garantía de felicidad en la vida... Al final los niños bajo estrés aprenden menos, se enferman más, pierden todo interés por aprender y dejan de hacer lo que más necesitan a esta edad: jugar.

Para un niño que va bien los deberes no tienen sentido. Y para uno que va mal, tampoco (más de lo mismo no va a solucionar su dificultad).
 
Como en todo, afortunadamente, también hay honrosas excepciones que siembran cordura a pesar de las constricciones del sistema educativo.


Yo ya he firmado.... ¿te unes?



jueves, 6 de noviembre de 2014

CELEBREMOS LA DIVERSIDAD




Porque somos diferentes y tenemos derecho a seguir siéndolo...
Porque nuestra individualidad es lo que nos hace originales y únicos...
Porque todos tenemos talentos y capacidades para aportar al mundo...
Porque cuando desmerecemos a otro nos desmerecemos a nosotros como seres  humanos...
Porque gracias a quienes son diferentes y luchan por salirse de unos moldes en los que no encajan, el mundo avanza...
Porque no somos prendas prêt-a-porter sino auténticas joyas de alta costura...
Porque diferente no significa peor...
Porque tenemos derecho a ser como somos sin que nadie nos haga sentir mal por ello...
Porque la vida sería muy aburrida si todos fuéramos iguales...
Porque no hay niños incapaces sino adultos que no saben acompañar...



¡CELEBREMOS LA DIVERSIDAD!



martes, 30 de julio de 2013

LA IMPORTANCIA DEL CONTACTO FÍSICO PARA EL BEBÉ



Preparando una próxima publicación sobre el impacto neurológico del abandono, me he reencontrado con los famosos experimentos de Harlow acerca de las necesidades de los monos rhesus recién nacidos. En su experimento, Harlow toma a un monito recién nacido y lo coloca en una jaula con una mamá mono de felpa y con una mamá mono de alambre. La madre de alambre tiene biberón, mientras que la de felpa no presenta modo alguno de alimentar al bebé. ¿Con quién diríais que prefiere estar el bebé?





 
El bebé se decanta sin ninguna duda por la madre de felpa y sólo cuando le acucia el hambre acude a la madre de alambre para alimentarse. ¡Algunos de estos monos incluso fueron capaces de alcanzar el biberón sin llegar a perder contacto físico con la madre de felpa, agarrándose a ella por los pies! Los monos llegaban a pasar hasta 22 y 23 horas al día con su madre de felpa quien, a pesar de no ser capaz de alimentarlos, les ofrecía la seguridad que necesitaban a través del contacto físico.

Podemos imaginarnos, entonces, hasta qué punto los bebés humanos necesitan del contacto con su madre para su bienestar. Lo que no es tan fácil de imaginar es el tremendo efecto que posee la falta de dicho contacto en la organización neurológica de los bebés y las devastadoras consecuencias que tiene para el bebé a nivel físico, emocional, cognitivo y social, a medio y largo plazo.

Esta estimulación táctil que ofrece el regazo materno, junto con la estimulación vestibular que proporciona la madre a través del movimiento (y que Harlow también evidenció en otro experimento) es imprescindible para el adecuado desarrollo de estructuras cerebrales clave en el desarrollo, el aprendizaje, la atención, la estabilidad emocional y la competencia social y así lo evidencian un buen número de estudios científicos.

La conclusión no puede ser más clara: mamás, papás, tomad en brazos a los niños, achuchadlos, besadlos, acunadlos, mecedlos, cantadles nanas, jugad con ellos, sonreídles, llevadlos en fulares o portabebés, dormid con ellos, ignorad con elegancia a quienes dicen que se malacostumbrarán... Está en juego su desarrollo cerebral, su equilibrio psico-afectivo y su felicidad.



miércoles, 2 de enero de 2013

NUEVO LIBRO SOBRE TERAPIA DEL MOVIMIENTO RÍTMICO



Tengo en mis manos el libro “TERAPIA DEL MOVIMIENTO RÍTMICO. Movimientos que curan”, escrito por el Dr. Harald Blomberg. Me lo acaba de entregar personalmente Eva Rodríguez hace unos días, y es el primer ejemplar que se difunde. O sea, está recién salido del horno. Este libro es la traducción al español del libro homónimo sueco escrito por Harald Blomberg (“Rörelser som Heal”, 2008) médico psiquiatra que lleva más de veinticinco años de práctica de la terapia del movimiento rítmico tanto con niños con TDAH, dislexia y dificultades de aprendizaje, como con pacientes del espectro autista y enfermos psiquiátricos, obteniendo grandes resultados.

El Dr. Blomberg, a quien tengo el privilegio de conocer personalmente, ha ido incorporando a lo largo de los años diferentes ejercicios para ayudar a niños y adultos con dificultades e imparte cursos de formación sobre TMR en distintos países del mundo, tanto en Europa como en América, Australia y Asia. En España su representante es Eva Rodríguez -con quien me une un sincero afecto- que para mí es, además de terapeuta, maestra, compañera y hada madrina.

Os copio la contraportada del libro porque creo que es muy ilustrativa de su contenido:

“Cada vez hay más niños con problemas de atención, hiperactividad e impulsividad; se les conoce como TDAH. La mayoría de estos niños están tratados con estimulantes centrales como Ritalín y Concerta. Estas drogas son muy adictivas y en algunos casos tienen efectos secundarios. A veces el efecto calmante es inmediato pero los estudios a largo plazo han demostrado que no hay efectos positivos ni en el aprendizaje ni en el comportamiento.

En este libro, el Dr. Harald Blomberg explica por qué estos movimientos rítmicos sencillos, también conocidos como “Rhythmic Movement Training” o “Terapia del Movimiento Rítmico” (TMR), son un tratamiento más eficaz y potente que la medicación.”

Escrito en un lenguaje asequible que conjuga con gran equilibrio lo científico y lo divulgativo, constituye una herramienta imprescindible en el acercamiento al mundo de los reflejos primitivos y el desarrollo cerebral infantil.  Podéis conseguirlo en la siguiente dirección: material@reflejosprimitivos.es


Feliz Año Nuevo.


lunes, 15 de octubre de 2012

¡FUERA ETIQUETAS!

 Mi muy apreciada Rosina Uriarte, en su blog Estimulación Temprana y Desarrollo Infantil, nos ofrece esta interesante entrada, en consonancia con nuestra última publicación sobre el TDAH.  Gracias, Rosina, por dejarnos compartirlo.
Cada día más y más niños están recibiendo un diagnóstico que en la mayoría de los casos, le acompañará toda la vida.
Porque quienes ponen los diagnósticos a nuestros hijos nos advierten de que estos "nombres" hacen referencia a trastornos "crónicos".
Muchas veces ocurre que un niño obtiene varios diagnósticos. Que los diagnósticos se solapan y comparten síntomas. Ocurre también que dependiendo del profesional que evalúa al niño, éste puede salir de la consulta con unas siglas u otras (TDA-H, TEA, TGD, TEL ...). Los diagnósticos no excluyen síntomas de otros diagnósticos y se aplica el mismo a niños muy diferentes unos de otros.
El diagnóstico al fin y al cabo no tiene tanta relevancia. Porque sólo nos habla del síntoma más evidente en un niño con dificultades.

Por esto debemos darle al diagnóstico sólo la importancia que tiene: de cara a saber cómos solucionar el problema. Lo que ocurre es que muchas veces el diagnóstico nos lleva a la medicación y poco más (especialmente en el caso del TDA-H). No nos lleva a la solución real de lo que nos preocupa.

Las madres y padres conocemos bien a los niños, sabemos por lo que están pasando, independientemente del nombre que le pongan los profesionales. Pero necesitamos conocer bien el problema desde el punto de vista del desarrollo del niño para saber cómo trabajarlo.

Cuando los profesionales nos dicen que los trastornos son crónicos, en realidad lo que quieren decir es que "ellos" NO tienen la solución al trastorno. 
Sin embargo, los profesionales expertos en desarrollo infantil que trabajan con nuestros hijos buscando la solución al problema, no colocan siglas ni ponen nombres. Se centran en conocer bien el trastorno para saber cómo atajarlo en la medida en que sea posible.
La vía del diagnóstico y las etiquetas nos lleva a la "cronicidad" y a la medicación que "tapa" síntomas mientras dura su efecto (sin mencionar los posibles efectos secundarios negativos).

Lo que realmente nos interesa es solucionar los problemas de forma definitiva. Sin nombres. Sin catalogar a nuestros hijos. Viéndoles como los niños y los jóvenes que son, luchando siempre a su lado por lograr su felicidad y la nuestra.
Rosina Uriarte

domingo, 30 de septiembre de 2012

HIPERACTIVIDAD


Parece que el Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad está siendo una plaga. Los últimos estudios dicen que la prevalencia está en torno al 6% de niños en edad escolar. Eso significaría, más o menos, que en cada aula de cada escuela hay más de un niño hiperactivo. ¿Os imagináis decir lo mismo de cualquier otro trastorno? Para entender la magnitud, cambiemos la palabra “hiperactivo” por otras. Por ejemplo: “En cada clase hay más de un niño disléxico”, “en cada clase, hay más de un niño invidente”, “en cada clase hay más de un niño diabético” etc. En todos los casos nos parecería un índice muy elevado y sin embargo, éstas son las cifras de niños diagnosticados de TDA/H.





¿Qué es el TDA/H?

El TDA/H viene siendo una alteración en el lóbulo frontal del cerebro, que es el que se encarga de funciones como el autocontrol, el mantenimiento de la atención, la planificación o la integración entre pensamiento y emoción. Hay niños diagnosticados con un TDA/H de tipo inatento, de tipo hiperactivo-impulsivo o de tipo combinado (inatento e hiperactivo). Sin embargo, muchos niños con síntomas de falta de atención o con un exceso de movimiento o falta de autocontrol son diagnosticados erróneamente como hiperactivos cuando la realidad de sus cabecitas es otra. Yo suelo explicárselo a los padres recurriendo a una metáfora.

Imaginemos que el cerebro es una orquesta y que el lóbulo frontal es el director. Él es quien se encarga de decir qué instrumento tiene que tocar en cada momento, cuáles tienen que guardar silencio, cuándo hay que tocar forte y cuándo pianissimo. Pues bien, imaginemos, entonces, que la orquesta suena fatal y que, lejos de tocar una armoniosa melodía, la música dista mucho de ser celestial. Automáticamente se culpa al director de orquesta por negligencia, por no saber dirigir a sus músicos para que interpreten correctamente la pieza musical.

Y sin embargo, cuando vamos a observar detenidamente la orquesta, nos encontramos con falta de músicos, con instrumentos rotos o desafinados, con partituras incompletas..., por lo que a nadie se le escapa que, con semejantes carencias sea imposible tocar bien. Evidentemente, la culpa de que la música suene mal no es del director sino de una orquesta mal dotada.

Esto es lo que sucede en muchos niños diagnosticados de TDA/H. Cuando nos detenemos a observar cómo está organizada su cabecita nos encontramos con déficits a nivel de procesamiento auditivo, visual, táctil, con dificultades en las áreas de control motriz, con reflejos primarios aún presentes, con lateralidad mal definida, con una funcionalidad insuficiente del cuerpo calloso... en definitiva, con una inmadurez en el sistema nervioso central que le imposibilita al lóbulo frontal la realización de su trabajo.

Pongamos un ejemplo: se dice a un niño que es disperso -inatento, hiperactivo- porque es incapaz de mantener la atención en clase, que está a todo menos a lo que dice el profesor, que le interesa más el camión que pasa por la calle o la silla que se mueve en el piso de arriba que la explicación de las restas con llevadas. A veces incluso, se le diagnostica como TDA/H y se le medica con psicofármacos (!). Y sin embargo, cuando se realiza un estudio de su procesamiento auditivo resulta que tiene una hipersensibilidad auditiva que hace que perciba cualquier sonido de manera amplificada y por lo tanto, escucha el pájaro de la calle o el compañero revolviendo en el estuche como si los tuviera encima de su mesa. Y por eso, su foco de atención cambia constantemente. Si a eso añadimos -como suele ser frecuente- un reflejo de Moro no integrado que hace que los estímulos los perciba como amenazantes, el resultado será un niño hipervigilante y con serias dificultades para centrar la atención. Pero no porque no quiera ni porque su lóbulo frontal no funcione (o sea, porque tenga un TDA/H) sino porque existe una seria inmadurez en su sistema nervioso para organizar la información, procesarla y dar una respuesta congruente.


¿Qué hacer?

Pues en estos casos, al igual que haríamos con la orquesta, ir analizando qué falta y en qué medida y, entonces, dárselo. Habría que hacer una evaluación neuropsicológica que vaya revisando cada una de las regiones de su cerebro para ver si existe madurez suficiente o no y, en este último caso, diseñar un programa de estimulación que permita el desarrollo de aquellas áreas inmaduras. Es decir, sería revisar los instrumentos, afinar los desafinados, poner las cuerdas que faltan, completar las partituras, hacer venir a todos los músicos... y entonces, comprobar si la orquesta puede tocar armoniosamente.

Por suerte, en un altísimo porcentaje de niños diagnosticados como TDA/H, tras una intervención de reorganización neurológica, los niños pueden prescindir de la medicación (aquellos que la estuvieran tomando) y dejan de tener la etiqueta de hiperactivos. Su comportamiento y su rendimiento escolar se normalizan y con ello su autoestima y sus relaciones sociales mejoran. Eso sí, requiere el esfuerzo diario por parte de niños y padres pero obtienen la satisfacción de conseguir interpretar una maravillosa melodía.